COMENTARIO DE TEXTOS LITERA­RIOS

1. QUÉ ES UN COMENTARIO DE TEXTOS LITERARIOS.


El comentario literario es una actividad que pretende desvelar los significados de la obra, así como el procedimiento utilizado por el autor para expresar esos significados.

Lo más importante del comentario literario es ser riguroso, ya aplicando los conocimientos técnicos del área (género literario del texto, métrica del texto en el caso de que sea en verso, figuras retoricas presentes,...) al texto estudiado, como en la exposición de los mismos usando la terminología adecuada.

Además es importante saber que no existe un único modelo de comentario, ya que como los seres humanos, cada texto es único.

En definitiva, se trata de explicar qué se expresa en el texto y cómo se expresa. O lo que es lo mismo hay que atender al plano del contenido y al plano de la expresión, y estos dos conceptos deben estar siempre presentes y a la vista en el comentario de texto.

En el comentario de texto no debe aparecer todo lo que hemos observado, sino solamente aquello que sea relevante para el texto propiamente dicho, o para la relación del texto con su época y con la nuestra.

2. FASES DEL COMENTARIO

Inicialmente debemos leerlo despacio con el diccionario y tomarnos un tiempo para reflexionar sobre lo leído.
Comenzaremos situando la obra en la época en que fue escrita y en las etapas del autor que la escribió. No se trata de contar sucesos históricos ya de la vida del autor, ya de la época; sino de colocar aquellos que afectan realmente al texto. Cuatro o cinco líneas son suficientes. A esto se le denomina introducción.

PLANO DEL CONTENIDO
Seguidamente estableceremos el tema del texto. El tema no es mas allá de una frase con el esquema Sujeto-Predicado. Eso sí, no se debe formular de forma genérica de modo: "El texto tiene como tema el amor". Se debe precisar más, el amor tiene muchas vertientes y deben ser aclaradas con detalle: "El texto ofrece una visión negativa del amor puesto que se presenta el dolor que siente el poeta al ser abandonado por la amada". Debemos añadir y anticipar de alguna manera la originalidad del tema, ya sea Asociando con otros poetas que conozcamos, resaltando su originalidad si la tuviese, asociándola a un tópico literario, mostrando la universalidad o la individualidad del tema, etc.

Continuaremos determinando la estructura del texto. Para ello indicaremos cuáles son las partes del texto y la relacion que existe entre cada parte. Así indicaremos si se trata de una relación lógica entre las partes, las emociones que plantea en cada parte, los conceptos que se aportan en cada una de ellas, las referencias que despiertan en nuestra mente.

Debemos atender tanto a la estructura externa como a la interna. La estructura externa es delimitar párrafos, estrofas, intervenciones de actores, capítulos, escenas, actos, número de poema. En la estructura interna debemos determinar cómo se organizan los núcleos temáticos, de contenidos diferentes, de subtemas, de ideas secundarias... Y seguidamente se debe explicar qué efecto se obtiene de ese ordenamiento de las ideas. Qué efecto produce.

Todos los textos no deben tener el mismo número de partes (tipo: presentación-nudo-desenlace), sino que suele ser algo bastante natural. Ni siquiera suelen ser muchas partes, a veces ni siquiera pueden dividirse en partes, ya sea por su brevedad o por la insistencia en ciertos motivos.

PLANO DE LA EXPRESIÓN
Debemos seguir con aspectos formales del texto, debemos ocuparnos de cómo lo dice. En este momento no debemos indicar todo lo que hemos observado, sino aquello que nos resulta de más valor, y no es suficiente con enumerarlo sino además indicaremos qué importancia tiene y qué efecto estético se obtiene.

Ello lo podemos hacer por niveles:
fónico-morfosintáctico-semántico-pragmático;
lo podemos hacer
línea a línea o verso a verso;

Para ello tendremos en cuenta si lo observado se refiere a conceptos (de la ideología del autor o de la época) o a sentimientos (del autor o de la época). Por ejemplo, en un ensayo predominará lo conceptual; mientras que un poema predominará lo sentimental. En uno o en otro caso elementos sensoriales como el color, el sonido pueden resultar relevantes. Así que hay que intentar visualizar lo que dice el texto.

Tendremos en cuenta elementos fónicos como el ritmo (repeticiones de palabras, de estructuras, de la rima, de los acentos en el interior de los versos...). He aquí el lugar oportuno para hablar de la métrica: número de versos, número de silabas en cada verso, esquema de la rima, encabalgamientos, pausas... Podremos además indicar el tipo de oración utilizada si es de carácter expresivo: imperativa, exclamativa, desiderativa lo que implica un tipo de entonación determinada. También la presencia de la aliteración o de la asonancia, las onomatopeyas... Y todo ello relacionarlo con el significado del texto, por ejemplo los textos románticos en los que se habla de tormentas repiten insistentemente ciertos sonidos que pueden recordarnos los truenos, o textos renacentistas nos recuerdan el sonido de las abejas.... Importante: No tienen por qué estar todos. En ese caso ni siquiera citarlo.

Avanzaremos comentando aspectos gramaticales o morfosintácticos. No se trata de hacer un recuento de nombres, de adjetivos, etc. Se trata de valorar la importancia de su presencia, hay que pensar qué aporta su presencia al texto. Así la presencia de nombres abstractos o concretos nos permite llegar a conclusiones diferentes, incluso divergentes. En el caso de que sean abstractos nos muestra reflexión de parte del escritor. Es importante además la presencia de diminutivos, aumentativos o despectivos que nos muestran actitudes del autor frente a la realidad.

A este respecto es conveniente observar la presencia o ausencia de adjetivos y su posición. Ello nos permite conocer el grado de afectividad del autor frente a lo que nos muestra. No olvidar en este caso hablar de la connotación.

También debemos observar la presencia o ausencia de verbos y su carácter: estativos o dinámicos. En ocasiones los tiempos verbales está manipulados para acercar al presente sucesos pretéritos, ya para mostrar sucesos que se consideran intemporales, vigentes, durativos, resultativos, etc. También observar la predominancia del modo indicativo, subjuntivo o imperativo, lo que nos muestra ya una actitud objetiva, ya una actitud subjetiva, una actitud dominante...

Podemos, finalmente, dar cuenta de procesos de sustantivación, adjetivación o adverbialización (metábasis).

Seguidamente indicaremos fenómenos relacionados con la disposición de los elementos de la oración: hipérbaton, paralelismo, enumeración acumulativa, u otros relacionados con la disposición de elementos como las conjunciones y su empleo frecuente (polisíndeton) o ausencia (asíndeton). A veces es necesario reseñar las elipsis de elementos como el sujeto o similares. Un fenómeno interesante es observar la presencia de oraciones coordinadas o subordinadas lo que nos permite reforzar la idea de qué género se trata, o el registro lingüístico que usa el autor (culto, coloquial, vulgar), o bien el tipo de discurso empleado.

Comentaremos además elementos característicos del plano léxico semántico como los siguientes:

casos de polisemia: el autor puede jugar con varios significados simultáneos de la misma palabra,
casos de homonimia, sinonimia o antonimia,
presencia de compuestos extraños o derivaciones particulares
casos de arcaísmos,
casos de neologismos,
presencia de acrónimos o siglas.

Es muy importante observar las palabras y sus posibles significados, pues es relevante observar las connotaciones presentes en el texto, ya sean connotaciones individuales del autor (por ejemplo, la presencia de la palabra "verde" en Lorca nos indica la presencia de la muerte), ya sea con connotaciones sociales de palabras que consideramos negativas o positivas en ciertos contextos.

Podemos añadir a nuestro comentario reflexiones sobre la presencia de ciertos campos semánticos o isotopías. En un texto suele haber varios campos semánticos y conviene relacionar el uso de cada uno de ellos con el resto.

No debemos dejar de lado el uso de tropos como los que enumeramos a continuación. No es suficiente con detectarlos y anotarlos, sino que además debemos emitir un juicio sobre lo que aporta al sentido del texto su presencia:
  1. Sinécdoque.
  2. Énfasis.
  3. Lítotes.
  4. Hipérbole: Quevedo las utiliza no para exagerar, sino para conseguir efectos más ridículos.
  5. Metonimia.
  6. Metáfora (y sinestesia): describir el valor estético de las más interesantes o novedosas.
  7. Alegoría.
  8. Símbolo.
  9. Ironía.

Debemos observar el registro lingüístico empleado: clase social a la que pertenece el personaje e interpretación de lo que aporta al texto. Normalmente verosimilitud. A veces se usan arcaísmos para imitar, criticar, ironizar sobre épocas pasadas o autores ridiculizados o exaltados. En ocasiones pretende mostrarse factores geográficos, ya para ironizar, o para reivindicar valores nacionalistas... O bien podemos conocer la clase social o grupo al que pertenece el autor o el personaje.

Podemos igualmente referirnos al tono del texto: solemne, trascendental, serio, cómico, juguetón, humorístico, tragicó­mico, dramático, trágico, ridículo, grotesco, de farsa, carnava­lesco, crítico, burlesco, satírico, paródico, caricaturesco, desmitificador, irónico, sarcástico, cínico, eufemístico, afectado, pedante, hipócrita, humilde, admirativo, compasivo, ofensivo, agresivo, llano, conversacional, vulgar, retórico, barroco, alambicado, hermético, lírico, épico, ensayístico, argumentativo, discursivo, digresivo, etc.

Debemos indagar en aspectos relacionados con la pragmática: emisor del texto, receptor adecuado para el mismo...

Reseñaremos aspectos relativos al género literario.

A) Poesía.

1. Indicaciones acerca del subgénero poético, en caso de que el sentido del texto esté determinado por su pertenencia a un subgénero concre­to: oda, madrigal, elegía, canción, égloga, epigrama, etc.
2. Análisis de la situación enunciativa del poema; relaciones entre el “yo” poético, el interlocutor (o interlocutores) y el propio autor.

B) Narrativa.

1. Indicaciones acerca del subgénero narrativo, siempre que haya algún aspecto significati­vo del texto que tenga relación con su pertenencia a un subgénero concreto: poema épico, cantar de gesta, cuento, novela (y los subgéneros novelís­ticos: novela pastoril, morisca, de caballe­rías, picares­ca, de aventuras, policíaca, romántica, de ciencia ficción, dialogada, epistolar, etc.), novela corta, cuadro o artículo de costumbres, diario, autobiografía, etc.
2. Estudio de las voces del narrador y el punto de vista: situación gramati­cal del narrador (primera, segunda o tercera personas); nivel de conocimiento del narrador (omniscien­te, deficiente, situaciones complejas); posición del narrador con respecto al relato (dentro de la historia, fuera de ella), relación del narrador con las otras instancias del texto (autor, narratario, personajes, lector), etc.
3. Análisis del tiempo narrativo y del ritmo de la narración y de los procedimientos que se utilizan para expresarlos (anticipa­ción o prolepsis; retrospección, analepsis o “flash back”; elipsis, etc.).
4. Estudio de los personajes, en caso de que la extensión del texto justifi­que un estudio de los mismos: categorías de los persona­jes, técnicas de caracterización, estudio de sus motivaciones, relaciones que se establecen entre ellos, etc.
5. Indicaciones sobre las formas de presentación del discurso narrati­vo: narración (estilo directo, indirecto e indirecto libre) y descrip­ción; diálogo, monólogo, monólogo interior o corriente de conciencia; formas mixtas, etc.

C) Teatro.

1. Indicaciones acerca del subgénero dramático, siempre que haya algún aspecto significati­vo del texto que tenga relación con su pertenencia a un subgénero concreto: tragedia, comedia, tragico­media, drama, auto sacramental, farsa, entremés, sainete, vodevil, teatro épico, teatro del absurdo, etc.
2. Estudio de los elementos relacionados con la escenografía y la represen­tación: decorados, luces, vestuario, gestualidad, entonación y actitudes de los actores, efectos plásticos y sonoros diversos, etc. En este epígrafe cobra especial interés el análisis minucioso de las acotaciones del texto, que reflejan los aspectos escénicos que el autor quiere destacar en la representa­ción. En ocasiones, cuando las acotaciones son mínimas, puede ser aconsejable que el alumno reflexione libremen­te acerca de los elementos escenográficos que podrían convenir a la hora de la representación del texto dramático.
3. Indicaciones sobre las formas de presentación del discurso dramáti­co: diálogo y monólogo; función de los apartes; función de las situaciones no representadas en escena y conocidas por la narración o la descripción hecha por los personajes o el narra­dor, etc.
4. Análisis del tiempo dramático y de los procedimientos que se utilizan para expresarlo (anticipa­ción o prolepsis; retrospec­ción, analepsis o “flash back”; elipsis, etc.).
5. Estudio de los personajes, en caso de que la extensión del texto justifi­que un estudio de los mismos: categorías de los persona­jes (que, en muchas ocasiones, corresponden a una tipología más marcada y es­tricta que la de los textos narrativos), técnicas de caracte­ri­zación, estudio de sus motivaciones, relaciones que se estable­cen entre ellos, etc.

Podríamos también dedicar un espacio a aspectos sociológicos: aquellas ideas de la época o del autor que se recogen en el texto (crítica anticlerical, estética decadente, prosaísmo, parodia...)

Por último, debemos hacer una conclusión de todo lo dicho que sirva de síntesis de los más importante que se ha observado (estilo del autor, ideología expresada...), una valoración de cuál es su importancia y la influencia que ha ejercido sobre otros escritores. Y acabaremos con reflexiones personales sobre si está cercano el texto a nuestras inquietudes, a nuestro tiempo, a nuestras experiencias, pero evitando expresiones "me ha parecido muy bonito o feo", "me gusta" "no me gusta".

SIEMPRE SIN OBSESIONARSE POR HABLAR DE TODO, SINO SOLO DE AQUELLO QUE NOS RESULTE MÁS RELEVANTE.



3. ESQUEMA PARA EL COMENTARIO DE TEXTOS


1. Preliminares:
- lectura comprensiva; utilizar diccionario y, eventualmente, mate­rial de consulta (enciclope­dias, manuales, etc.).
- numeración de líneas.
- anotación rápida del texto.

2. Introducción:
- obra, autor, época, movimiento artístico-literario, etc.
- breve y concisa; evitar aspectos irrelevantes.

3. Tema:
- idea principal del texto.
- claridad y concisión.
- evitar formulaciones demasiado generales.

4. Estructura:
- determinar las “partes” del texto y su relación. Dos posibles enfoques:
- estructura externa.
- estructura interna.

5. Análisis formal:
- poner en relación mutua forma y contenido.
- detallado y específico.
- aspectos que se deben tener en cuenta:

A. plano de lo conceptual: contenido ideológico.
B. plano de lo afectivo: sentimientos y emociones.
C. plano de lo sensorial: sensaciones.
D. plano fónico:
- ritmo; análisis métrico:
- medida de los versos (“li­cen­cias métri­cas”).
- esquema de rima.
- pausas y encabalgamien­tos.
- distribución de acentos.
- entonación.
- otros efectos sonoros:
- aliteración.
- onomatopeya.
D. plano gramatical o morfosintáctico:
- plano morfológico:
  • - sintagma nominal:
  • - sustantivos.
  • - adjetivos.
  • - determinantes y pronombres.
  • - creación de palabras.
  • - sintagma verbal:
  • - formas verbales.
  • - complementos verbales.
- plano sintáctico:
  • - cambios de función sintáctica o metábasis.
  • - figuras relacionadas con el orden y disposi­ción de los elemen­tos de la oración.
  • - fenómenos relaciona­dos con el gra­do de com­pleji­dad sintác­tica de las oracio­nes:
  • - oraciones inarticuladas; oraciones nominales.
  • - asíndeton y polisíndeton.
  • - coordinación y subordinación.
  • - estilo directo, indirecto e indirecto libre.
E. plano semántico o léxico:
  • - connotaciones de las palabras.
  • - campos semánticos e isotopías.
  • - tropos
  • - registros lingüísticos:
  • -aspectos relacionados con el género de la obra
  • - poesía:
  • - narrativa:
  • - teatro:
6. Conclusiones:
- síntesis o recapitulación.
- alcance del texto.
- valoración personal.

4. RECOMENDACIONES

  1. No usar plantillas para el comentario.Se nota.
  2. Usar conectoresque indiquen que vas avanzando en la información que estás proporcionando.
  3. No hacer listas de lo que se ha observado."Encontramos adjetivos y sustantivos como:..."
  4. Explicar y ejemplificar lo que se dice. Y justificarlo.
  5. No empezar con "El texto que vamos a comentar..." o "El texto presente ha sido escrito por..."
  6. No explicar aspectos teóricos: "El sustantivo es un tipo de palabra que sirve para..."
  7. No usar: "El texto es muy interesante" "El cuento está muy logrado" "Es un texto muy bonito" "no me gusta el texto"
  8. Comprometerse con lo que se dice. No usar "Creo que..." "me parece..." "Podríamos decir"
  9. No utilizar "en resumen..." si no es un resumen de lo dicho en líneas anteriores.
  10. Pensar lo que vas a escribir en frases Sujeto+Predicado. No usar "mejor dicho".
  11. No abusar del punto y aparte. Los párrafos tienen que ser casi del mismo tamaño.
  12. No poner faltas, eso devalúa el texto inmediatamente.
  13. El texto tiene que ser atractivo. Debe tener márgenes, letra legible...
  14. No usar abreviaturas de palabras como en los apuntes.
  15. No ser telegráfico.
  16. Usar los marcadores del discurso o conectorescon el valor que le es propio.
  17. Usar los subrayados, la negrita, las comillas. Subrayados para la cita de libros, la negrita para lo importante; comillas para los fragmentos tomados del texto.
  18. No se trata de realizar una paráfrasis, es decir, contar de nuevo, pero con otras palabras (y normalmente mucho peores), lo que el texto dice. La paráfrasis es un ejercicio superficial que apenas ayuda a la comprensión de un texto.
  19. No hay que perderse en divagaciones innecesarias sobre aspec­tos ajenos al texto, por mucho que el alumno los domine. Es decir, no hay que utilizar el texto como “pretexto”.
  20. No basta con limitarse a destacar los temas, motivos, ideas principa­les o tópicos literarios de un texto y no mencionar siquiera los medios lingüísticos (la “forma”) que los expresan.
  21. Tampoco hay que caer en el error contrario: limitarse a una lista o inventario inconexo de recursos artísticos que aparecen en la composi­ción de un texto sin analizar cuál es la función que desempe­ñan y qué significado aportan (el “conteni­do”). Sirve de muy poco llenar folios con listas de figuras retóricas si no nos esforzamos en descubrir su sentido y su función.